Descripción del blog

Combinación de escritos e imágenes, palabras y esbozos, o, al fin y al cabo, letras y trazos. Textos variados con sus respectivos dibujos de aquello que evocan. Aquí encontraréis aproximadamente cada semana una dosis de ideas y sensaciones, un intento de transmitir nuestra visión de la realidad, o de hecho, nuestra ficción.

domingo, 30 de marzo de 2014

Póstumo

Estaban todos reunidos alrededor de la tumba, donde en breves sería enterrado el ataúd. Nadie lloraba pero los rostros eran de pesadumbre, caras largas, adecuadas dadas las circunstancias. Sin duda se trataba de un funeral. Había unas veinte personas reunidas en círculo rodeando la sepultura y una de ellas, algo más cerca, daba lo que parecía el discurso antes de echar mano a las palas, exaltando al muerto.

-Fue un hombre trabajador, amigo de sus amigos, un gran...-iba diciendo en su habitual coloquio el sacerdote que oficiaba el funeral.

-¡Un momento! ¿Amigo de sus amigos? ¿Pero qué mierda es eso?

-Perdone esto es un rito fúnebre, podría...

-Ya sé que es un funeral, muchas gracias. Lo que no entiendo es como tiene los cojones de decir amigo de sus amigos. Hasta el mayor hijo de puta es amigo de sus amigos. Si tienes amigos, por pocos que sean, serán tus amigos ¿no? Ya sé que están aquí para honrar al muerto y decir cosas bonitas de él pero por favor, puestos a inventar mentiras sean más originales. Además vista la cantidad de gente aquí tampoco tenía muchos amigos ¿verdad?

-¿Se puede saber quién es usted?

-Yo soy el que lo mató.


-¿Qué ha dicho?


-Que lo mató él.


-Está loco


-Escuche este hombre murió de causas naturales, nadie lo mató.

-Eso es lo que dijeron en la autopsia ¿no? De lo contrario no habría hecho bien mi trabajo.


-Voy a llamar a la policía. Que se lleven a este payaso.


-Eso, llame y diga que en el funeral de su amigo está el que lo asesinó. Seguro que se lo toman muy enserio.


-¿Se puede saber qué ha venido a hacer aquí?


-A comprobar que todo ha salido bien.


-Este tío está chalado. Haga el favor de largarse se lo digo por última vez.


-Venga ya, yo al menos soy sincero. Estáis todos aquí, fingiendo, dando muestras de tristeza por la muerte de un hombre al que ni llegasteis a conocer. Vuestras razones tendréis supongo, sea por apariencias o por el dinero de la herencia. Pero ahora que estamos solos, que él ya no está, ¿Por qué no le dicen lo que no se atrevieron en su día? No me creo que no les quedara nada por decirle. Escúpanle a la tumba.


-Ya está bien, voy a llamar.-repitió el cura.


-Espérese. Este loco tiene razón. Fue un hijo de puta y todos lo sabéis. A muchos de los que estamos aquí nos amargó la vida por mucho que lo quisiéramos, y se fue si pedir perdón ni permiso.


Un leve murmullo de aprobación se escampó entre los pocos presentes mientras el cura se escandalizaba por lo que veía. La mujer que había dicho estas últimas palabras se acercó al ataúd, escupió y se fue dirección al aparcamiento. Uno a uno el resto de asistentes repitió el ceremonial, hasta que quedó solo el cura, incapaz de pronunciar palabra, junto al hombre que había empezado aquella locura.


- ¿Se puede saber quién es usted y a qué ha venido?- dijo al fin el sacerdote.


- Tan sólo quería comprobar una cosa.


- ¿Qué?


- Que me enterraban como merecía.

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