Descripción del blog

Combinación de escritos e imágenes, palabras y esbozos, o, al fin y al cabo, letras y trazos. Textos variados con sus respectivos dibujos de aquello que evocan. Aquí encontraréis aproximadamente cada semana una dosis de ideas y sensaciones, un intento de transmitir nuestra visión de la realidad, o de hecho, nuestra ficción.

domingo, 23 de febrero de 2014

El tiempo



Una imagen puede llevar a muchas interpretaciones diferentes. Ahí van dos. Y a vosotros, ¿qué os sugiere?


"-No sé cómo explicarlo.
-Inténtalo.
-De acuerdo, pero no me vas a entender. Verás, morir es como el fruto de un árbol. Tu vida nace de una de sus ramas y tiene forma de reloj, tu vida no es más que el fruto del tiempo. 
El reloj no cuenta horas ni minutos, es una cuenta atrás. 
Nadie sabe bien cómo funciona, simplemente sus manecillas van dando vueltas, sin ser constantes ni acompasadas. Hay quien dice que van más rápido según cómo aprovechas el tiempo, pero en cualquier momento puede atropellarte un camión y las manecillas llegarán al final sin dar ningún salto. Ellas sólo retroceden hasta dar una vuelta entera. Cuando la dan y llega el momento, el reloj se para, y como el fruto que ya ha madurado, cae. 
La muerte no es más que el campesino que recoge los frutos del tiempo, por eso lleva guadaña, aunque no entiendo todo eso del atuendo de negro y cara esquelética. Supongo que no son más que licencias literarias.
- Todo eso te lo acabas de inventar.
- Para nada.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Porque yo estoy muerto.
 - No lo entiendo, si estás muerto porqué puedo hablar contigo.

- Cariño, ¿no lo ves? No voy de negro ni tengo cara de esqueleto pero, ¿para qué crees que es la guadaña?"

Pere


"El reloj marca las tres.
Otra vez.
El suelo le entorpece y avanza lentamente.  Aterrado por aprovecharlo lo siente pasar. Qué extraña sensación, el tiempo. Se pierde en la negrura del reloj, viejo y joven a la vez.
Se resigna ante la evidencia de su corta existencia.

Y el reloj marca las tres.
Todo es pesado y lento. Aburrimiento.
Y el tiempo que erosiona, que se estanca y se repite. El reloj que él aguanta, siempre esa misma cadencia. Su paciencia infinita. Horas y minutos, qué más da.
Toda importancia es relativa, todo cambio dentro de la monotonía.

Y uno al lado del otro no se ven. 
Su atención colgando de un reloj que no funciona porque el tiempo no se puede contar. "

Joana

sábado, 8 de febrero de 2014

Mi reflejo




-Buenas tardes. -¡Buenos días!- dijo extrañado mirando a la calle el dependiente.- Si que ha llegado pronto la tarde, son aún las once. -Claro, claro. Escuche. Vengo a poner una reclamación. -¿Una reclamación? ¿Hay algún problema? -¿Si hay algún problema? Bien, sí, lo hay. Verá, vine hace dos días a comprar un espejo. Y no estoy nada contento con él. -¿Le sucede algo al espejo? -Sí. Cuando me lo enseñaron aquí me pareció perfecto pero en casa no me gusta como va. Creo que el que me dieron no es el mismo que probé aquí. -Los espejos que vendemos no son los que están en exposición, pero le puedo asegurar que son los mismos modelos. Exactamente, cual es el problema, ¿tiene una tara o alguna imperfección? -No, no, está en perfecto estado, y parece exactamente el que probé en la tienda pero no funciona igual. -Me va a disculpar pero no le entiendo cuando dice que no funciona igual, ¿a qué se refiere? -Como que a qué me refiero. Pues eso. Cuando vine a la tienda, en el espejo salía perfectamente, pero en casa el reflejo es horrible, nada que ver. Estoy seguro que ustedes me engañaron para que comprara el espejo. La chica que estaba aquí el otro día me dijo que salía muy guapo. Pero en casa nada. Horrible. No me gusta cómo me refleja. -Lo siento pero no estoy seguro de entenderle bien. ¿Dice usted que en casa no se ve bien en el espejo? ¿Se refiere a que el reflejo se ve borroso? Igual es un problema con la luz de la habitación, si quiere podemos enviar a un técnico a mi… -¿La luz? Pero qué dice usted. No me ha entendido. El espejo funciona, pero mal. En el reflejo salgo mucho más feo que con el del otro día. Quiero que me lo cambien por el que probé. -A ver, la garantía cubre el espejo en caso de imperfección, pero no creo que ese sea el problema. Creo que igual malinterpretó a mi compañera el otro día, pero puedo asegurarle que nuestros espejos devuelven el reflejo sin ninguna clase de cambio, no es posible que se vea diferente en uno u otro. -Pero qué mentira es esta. Escuche el otro día salía hecho un pincel en el espejo que me enseñaron y me aseguraron que en casa se vería igual. Cómo se atreve a decirme que no hay diferencia entre uno u otro. ¡Mire! Es aquel de ahí ¿No lo ve? Mire que planta, ¿no se me ve apuesto? En el de casa no salgo igual. -¿Cómo dice?- dijo el encargado secándose el sudor de la frente con un pañuelo, mientras veía como el cliente observaba el reflejo en uno de los espejos que otro cliente estaba probando.- Verá, ese de ahí no es usted, no sé si me está tomando el pelo pero no entiendo lo que… -¡Qué ultraje! ¿Tomándole el pelo? ¿Que no soy yo el de ahí? Esto es el colmo. Me siento estafado. Vergüenza debería darles. Quiero que me devuelva mi dinero. -Perdone pero me deja usted totalmente desconcertado. Por supuesto que puede devolverlo hasta quince días después de la compra pero no veo la necesi... -¿Qué quiere decir con devolverlo? ¿Tengo que traerlo hasta aquí? ¿Después del trato recibido? No entiendo cómo pueden llamar ustedes a esto negocio. Tendrá noticias mías, ya lo creo. Hablaré con sus superiores. Volveré con mi espejo sí, ya lo verán. Pero no para devolverlo, no. Se lo enseñaré a todos sus clientes para que vean cómo quieren engañarlos.-gritó alejándose.
Y mientras el hombre se alejaba, el dependiente se asomó a mirarse en el espejo que el cliente había señalado y frunció el entrecejo. La verdad es que salía bastante bien.


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